sábado, 29 de abril de 2017



EL VIRUS DEL ÉBOLA (EVE)

I.- DEFINICIÓN DE “VIRUS”

Los virus son microorganismos de dimensiones comprendidas entre 10 a 400 milimicras , invisibles al microscopio corriente y que escapan a los filtros más finos. Pero, gracias a la invención del microscopio electrónico y a los nuevos métodos de ultrafiltración y de ultracentrifugación, últimamente ha sido posible aislar y hacer visibles muchos tipos de virus con la consiguiente descripción de su forma y tamaño aproximado. Por otra parte, la existencia de estos virus se ha demostrado siempre por los datos experimentales: en efecto, inoculando en animales de experimentación productos patógenos (esputos, orina, saliva, etc.) filtrados, se ha observado que adquirían la misma enfermedad que el animal del que procedía el material inyectado. Esto demuestra la absoluta seguridad de la presencia en las materias inyectadas de microorganismos infectantes llamados precisamente virus.

Según las últimas adquisiciones científicas, los virus para poder ser activos y reproducirse, tiene necesidad de introducirse en el interior de las células del organismo huésped, viviendo en forma parásita. Esta “intracelularidad” de los virus es una particularidad diferencial con los microbios o gérmenes de tamaño mayor. 

Según algunos conocimientos de virología se admiten 3 estados o condiciones de vida de los virus los cuales son: los inertes o quietos, quienes son virus en estado libre extracelular e inactivos; los pro-virus, que son entidades hipotéticas para indicar la forma que adquieren los virus y los activos o vegetativos, que una vez introducidos a un huésped desde el exterior entran en fase de actividad y reproducción, trayendo como consecuencia la formación de nuevos virus.


Extraído de: Noticias Vigo.
 
http://www.noticiasvigo.es/enemigos-invisibles-de-la-humanidad-virus/

II.-  HISTORIA DE LA EVE


En Agosto de 1967, llegó a Europa desde Uganda una partida de monos de la especie Cercopithecus aethiops (el green monkey de la literatura inglesa)
destinados a laboratorios de Alemania y Yugoeslavia. A los pocos días una extraña enfermedad comenzó a presentarse entre el personal encargado de remover los desechos de los animales, principalmente en dos laboratorios alemanes, con algunos casos también en la ex-Yugoeslavia. Treinta personas fueron afectadas en el plazo de dos meses, falleciendo siete de ellas (23 % de letalidad). La enfermedad empezaba con fiebre, cefalea, mialgias y malestar, a lo cual seguía inyección conjuntival, fotofobia y un exantema generalizado. Otros hallazgos comunes fueron bradicardia, diarrea, oliguria e ictericia leve. Entre los exámenes de laboratorio destacaban la elevación de las transaminasas, una fuerte leucopenia con linfocitosis relativa y trombocitopenia significativa. Al menos en cinco casos secundarios, la enfermedad fue adquirida por contacto con enfermos que se habían infectado, a su vez, por contaminación con sangre o tejidos de monos: dos médicos, una enfermera, un estudiante de medicina y un asistente de autopsia. Esto hizo que los laboratorios alemanes encargados de investigar la etiología de este brote fueron muy cautelosos en el manejo de las muestras, a tal punto de llegar a la decisión de mandarla fuera del país, a un laboratorio especializado en tareas difíciles. Existe en Porton, Inglaterra, un laboratorio que es experto en trabajar muestras peligrosas, para lo cual dispone de excelentes condiciones de seguridad: el Microbiological Research Establishment. Allí un equipo encabezado por C.B. Gordon Smith hizo las investigaciones que llevarían al aislamiento del agente etiológico. Se enviaron a Porton muestras de sangre total de los pacientes en diferentes etapas de la enfermedad, suero de otros cuatro casos en fase aguda y algunos órganos obtenidos en la autopsia de uno de los afectados: hígado, bazo, riñón, cerebro y ganglios. Todo este material se trabajó en cabinas de seguridad especialmente diseñadas, salvo para algunos procesos, durante los cuales el personal tuvo entonces que usar trajes protectores y “respiradores biológicos”. Los experimentos con animales también se hicieron en piezas especiales, de las cuales se extraía el aire a través de filtros individuales. Se inocularon 18 cobayos, sacrificados a distintas alturas de su enfermedad, encontrándose en su necropsia gran esplenomegalia, hemorragias renales, consolidaciones pulmonares con o sin efusión pleural y algunas alteraciones hepáticas. El informe preliminar en el Lancet del 25 de noviembre del mismo año 1967 dice que “aún no es posible llegar a una conclusión definitiva”, pero que las acumulaciones citoplasmáticas encontradas en el hígado son muy similares en forma y tinción a Rickettsia o a organismos del grupo psitacosis-linfogranuloma (hoy Chlamydia). Tres años de trabajo se necesitarían hasta llegar a establecer la identidad virológica de este agente y ubicarlo en la familia Filoviridae. En ese momento se cometió la injusticia de llamarlo virus de Marburg, en honor a la ciudad más afectada por este accidente de laboratorio y no virus Uganda, su lugar de origen. Este error no volvería a cometerse con el virus Ébola. Ahora bien, como el amor no podía estar ausente en esta historia, hubo un sexto caso secundario, que explica la discrepancia entre los treinta que alcanzó a reunir la comunicación preliminar y los treinta y uno que figuran en todos los textos: se produjo varias semanas después y el virus se aisló del semen del hechor. Pasarían ocho años hasta la reaparición del virus de Marburg. En 1975 un joven viajero, luego de recorrer extensamente Rhodesia, debió internarse en un hospital de Sudáfrica, donde murió víctima del Marburg. Este minibrote se extendió a un compañero de viaje y a una enfermera, quienes felizmente sobrevivieron. Un año después, casos similares se presentaron casi simultáneamente de dos regiones del continente africano. La conclusión, final fue que se estaba ante un nuevo virus y que su bautizo era inminente.

Esta vez se quiso hacer justicia y hubo una reunión en busca de consenso, en la cual estaban presentes el Dr. E.T. Bowen, de Porton, quien figura en todas las publicaciones originales de esta historia, y el profesor S.R. Pattyn, del Institute of Tropical Medicine de Antwerp. Se decidió no usar nombres de países o ciudades, como una muestra de deferencia hacia los países afectados por los brotes, puesto que no había certeza sobre la fuente original del virus y, para no herir nacionalismos, se utilizó el nombre de un pequeño río de Zaire, que fluye hacia el oeste, al norte de Yambuku. De este poblado de Yambuku provenía el infortunado paciente del cual se hizo el primer aislamiento del virus. Hubo intentos por relacionar el virus de Ébola con los murciélagos, ya que tanto este brote original de 1976, así como el siguiente de 1979, se iniciaron en trabajadores sudaneses de una fábrica de algodón, de cuyo techo colgaban miles de estos animales. Hay al menos otros dos episodios, en 1980 y 1987, cuando enfermaron personas que entraron a una misma caverna con murciélagos en Kenya oriental. Los intentos fracasaron, porque hasta ahora no se han aislado de estos odiosos mamíferos volantes ni el Marburg ni el Ébola. El virus de Ébola no esperó mucho para tomar venganza de los investigadores del laboratorio de alta seguridad de Porton. El 5 de noviembre de 1976, en circunstancias que uno de sus científicos estaba trabajando en un homogenizado del hígado extraído a un cobayo inoculado con Ébola, se pinchó accidentalmente un pulgar a través de su guante de alta seguridad. “De acuerdo al protocolo estándar de seguridad, se quitó inmediatamente el guante y sumergió su pulgar en la solución de hipoclorito, sacudiéndolo luego vigorosamente”. El dedo no sangró. Una cuidadosa revisión con lupa no mostró ni la menor lesión puntiforme. El desdichado investigador quedó en observación durante cinco largos días y al sexto enfermó. Su cuadro clínico fue cuidadosamente observado y su detallada exposición apareció en el British Medical Journal. Se le tomaron todas las muestras imaginables, incluyendo semen, y de todas partes se aisló el virus, identificado por microscopía electrónica. Se pidió de inmediato ayuda al equipo médico de la OMS, que aún estaba estudiando el brote en Sudán, y a la Comisión Internacional que hacía lo mismo en Zaire, y de este país se trajo suero de convaleciente y se le puso endovenoso. Además, se le inyectó interferón humano, preparado estimulando linfocitos periféricos con virus Sendai in vitro. Al décimo segundo día de enfermedad, el 23 de noviembre, se estimó salvado, pero la recuperación total de sus parámetros de laboratorio sólo se concretó el 8 de febrero, tres meses después del inicio. Perdió una considerable cantidad de cabello. Cuatro de los cinco médicos que lo atendían desarrollaron un flu-like illness, con algunos síntomas gastrointestinales ( no era para menos), mejorando luego de dos a tres días. Ni en ellos ni en el resto del equipo médico, ni en el de enfermería, se detectó serología positiva para el Ébola. Un punto curioso fue la determinación del término del aislamiento del paciente: se hicieron controles virológicos semanales, decidiendo que el aislamiento cesaría cuando tuviera tres sets negativos de cultivos de faringe, sangre, orina y deposiciones.


Lederman W. Ébola: Corta y reciente historia de un joven virus. Rev Chil Infect Edición aniversario 2003; 113-114.


III.- PETER PIOT: DESCUBRIDOR DEL VIRUS DEL ÉBOLA


Peter Piot tenía 27 años, estaba recién titulado y trabajaba en un laboratorio de microbiología en Amberes cuando recibió un frasco de sangre con un misterioso patógeno que había estado matando a la gente en los bosques de Zaire.
“Si hubiese sabido lo que iba a descubrir - que contenía Ébola, una de las enfermedades infecciosas más letales conocidas - habría tomado más precauciones de seguridad.”
Piot y sus compañeros sólo llevaban puestos guantes de látex y batas de laboratorio de algodón blanco cuando desenrroscaron la tapa, cogieron su contenido - viales de sangre infectada de una monja flamenca en Zaire, almacenados en un termo azul y enviados a Bélgica en un avión de pasajeros - y comenzaron a analizarlos.
"Mirando atrás, probablemente fue bastante irresponsable. Pero entonces no sabíamos con qué estábamos tratando", dijo el científico que ahora tiene 65 años en una entrevista en su oficina en la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical, que él dirige.
"Esos son momentos peligrosos - particularmente cuando no sabes lo que tienes. Esa sangre podía contener altos niveles de virus".
Esta historia tuvo lugar en Bélgica en 1976, cuando Piot y su equipo se convirtieron en los descubridores del Ébola. El joven científico belga fue a Zaire, que ahora es la República Democrática del Congo, en África central para trabajar en las selvas, entre los habitantes y misioneros moribundos para recoger muestras e investigar la epidemia.
Aún así, cuatro décadas después, la enfermedad que Piot describe como "un virus espectacular y una de las infecciones más letales que puedas imaginar" ha continuado incrementándose en la región, causando brotes esporádicos, pero aterradores que han matado a gente pobre y vulnerable con espantosas fiebres hemorrágicas.
En Guinea, las autoridades sanitarias dijeron el domingo que un brote allí - el primero que se conoce en el país del oeste de África - ya cuenta con decenas casos sospechosos. (Fig. 2)

Reuters. El científico que descubrió el Ébola, frustrado por el nuevo brote
martes.25 de marzo de 2014 19:02 CET



V.- DATOS Y CIFRAS DE LA EVE
  • La EVE, antes llamada fiebre hemorrágica del Ébola, es un enfermedad grave, a menudo mortal en el ser humano.
  • El virus es transmitido al ser humano por animales salvajes y se propaga en las poblaciones humanas por transmisión de persona a persona.
  • Los primeros brotes de EVE se produjeron principalmente en aldeas remotas de África central y occidental, cerca de la selva tropical. Pero el más reciente brote en el oeste de África ha afectado a grandes centros urbanos, así como las zonas rurales
  • La participación de la comunidad es fundamental para el éxito del control de los brotes. Un buen control de los brotes depende de la aplicación de diferentes intervenciones, como la atención a los casos, la vigilancia y el rastreo de los casos, los entierros en condiciones de seguridad o la movilización social.
  • El tratamiento de apoyo precoz con rehidratación y el tratamiento sintomático mejoran la supervivencia. Todavía no hay ningún tratamiento aprobado que neutralice el virus de forma demostrada, pero están en fase de desarrollo diversas formas de hemoterapia, inmunoterapia y farmacoterapia.
  • Tampoco hay todavía vacunas aprobadas para el ébola, pero se están evaluando dos posibles vacunas candidatas.
  • Desde su descripción en 1976 el Virus del Ébola ha sido estudiado en el laboratorio por su alta virulencia. 
  • La primera descripción del virus Ébola data de 1976, cuando causó dos brotes simultáneos de la denominada "enfermedad hemorrágica por el virus Ébola" en el Zaire (actual República Democrática del Congo) y Sudán. 
  • El virus se detectó por vez primera en 1976 en dos brotes simultáneos ocurridos en Nzara (hoy Sudán del Sur) y Yambuku (República Democrática del Congo). La aldea en que se produjo el segundo de ellos está situada cerca del río Ebola, que da nombre al virus.
  • La EVE (anteriormente conocida como fiebre hemorrágica del Ébola) es una enfermedad grave, con una tasa de letalidad de hasta un 90%.
  • Es un virus ARN monocatenario, con forma filamentosa alargada, de tamaño entre 800 y 1000 nanómetros (nm) de longitud y un diámetro de 80 nm. Contiene una núcleo cápside helicoidal (con un eje central) de entre 20 y 30 nm de diámetro, y está envuelto por una cápside helicoidal, cruzada por estriaciones de 5 nm. (Fig. 3-4)
Delgado R. Enfermedad por el virus del Ébola. Madrid. 2014.
Feldman H. Ebola. NEngl IMed. 2014
OMS. Enfermedad del virus del Ébola. 2014. P; 04.
Uribarren T. Virus de Ébola. México. 2011.


Extraído de: Agentes terapéuticos: ciencia o cháchara al servicio de la salud.
El impacto de la ciencia sobre la salud. https://eduardosetti.wordpress.com/2014/07/17/el-temible-virus-de-ebola-un-enemigo-al-asecho/

Figura Nº 4: Datos importantes del Virus del Ébola
Extraído de: El Mundo. ¿Cómo evoluciona la infección por Ébola?. http://www.elmundo.es/grafico/salud/2014/08/11/53e89996268e3e2f3d8b457c.html